El PRICC Bogotá-Cundinamarca y su apoyo en la toma de decisiones de la región.

Por: Martha Liliana Sánchez V

Los rápidos cambios en el clima aquejan drásticamente las dinámicas en los territorios a las cuales nos hemos venido adaptando en la reconstrucción de modelos o costumbres donde habitamos; cada vez son más evidentes los efectos en el mundo.Las variaciones en la temperatura y las precipitaciones están directamente relacionadas con la forma como hemos venido ocupando y transformando los territorios a lo largo de la historia; prueba de ello se ve reflejado en los patrones de consumo humano, aumentando drásticamente los gases de efecto invernadero.

Todos tenemos un papel importante, las organizaciones no gubernamentales, el sector privado y en especial las administraciones gubernamentales. Es urgente que los líderes políticos actúen tanto individual como colectivamente para promover modelos de desarrollo que avancen a patrones de consumo sostenible.

De allí la importancia de conocer el Plan Regional Integral de Cambio Climático de Bogotá-Cundinamarca – PRICC-, la cual es una plataforma de asociación interinstitucional que busca fortalecer las capacidades técnicas de las instituciones socias (17), -liderada por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)- y respaldar la toma de decisiones a partir de información científica para enfrentar los retos del cambio climático.

Es uno de los 10 modelos pilotos a nivel mundial impulsado por Naciones Unidas, fortaleciendo así la capacidad de los gobiernos locales.

Esta herramienta da claridad a los funcionarios municipales en la implementación del enfoque territorial del cambio climático y la importancia de incorporar la gestión integral de riesgos en el ordenamiento de los municipios, definiendo los usos del suelo, tan de moda por esta época, y las principales actividades sobre el territorio para mantener la calidad de vida, la productividad y la competitividad.

Según el Centro Latinoamericano y Caribeño de la Demografía (CELADE), el aumento de la población para la región Bogotá- Cundinamarca requerirá mayor demanda energética, pues para el año 2050, Bogotá tendría 11.483.790 habitantes y Cundinamarca una población cercana a los 9.356.635, aumentando ésta en un 260% respecto de la población en 2013 de 2.598.245 habitantes.

Por ello se deben tomar medidas de mitigación del cambio climático para enfrentar los retos que los cambios en el clima traen a los territorios. En el transporte con Planes Empresariales de Movilidad Sostenible, Programas Masivos de capacitación en conducción eficiente en el transporte de carga de Cundinamarca; en el sector de los residuos con el aprovechamiento y valorización de los mismos a través de prácticas de lombricultivos y promocionar las buenas prácticas para el uso eficiente de energía no solo en los edificios públicos sino en las empresas y hogares de la región.

A nivel regional se deben tomar decisiones en común y así generar apoyo institucional en recursos, en la utilización oportuna de la información científica y en la conservación de los bosques, humedales y páramos además de la difusión del lenguaje técnico del cambio climático.

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