Pandemia, ¿por que esperar a llegar al tope?

Por: Martha Liliana Sánchez V ­­

La campaña anticorrupción que está llevando a cabo la fiscalía, no es estrategia suficiente para acabar con esta plaga; pero si vislumbra una luz a lo lejos, para esperanza de muchos; pues cada día que pasa, los medios de comunicación nos muestran y reflejan quienes nos están representando; entonces ¿por qué no pensar en proveer nuevas alternativas?

Nuestro país ha llegado al tope, pues según el contralor Edgardo Maya Villazón, los corruptos se apropian de más de 50 billones de todos los presupuestos nacionales, departamentales y municipales.

Con la Constitución de 1.991 se ampliaron los mecanismos de representación de los ciudadanos en Colombia convirtiéndose en un Estado multipartidista que hasta ahora había funcionado, sin embargo en este momento con la moda de la recolección de firmas, debido a la crisis del sistema político en Colombia; que se deriva de las malas prácticas de quienes componen los partidos políticos y la corrupción, que se suma la desconfianza que tiene la comunidad hacia los partidos políticos.

¿Por qué? La respuesta es que la mayoría de los partidos han dejado de representar a los ciudadanos y ahora son grupos de personas que buscan individualmente sus propios beneficios. Esta es una crisis que nos advierte un futuro incierto.

Según el barómetro de confianza de Edelman 2016[1], de 28 países encuestados el 75 desconfía del gobierno y de 33.000 mil encuestados, el 55% confía más en las personas que en las instituciones. Concluyendo que la inequidad en la confianza global está creciendo.

Se requiere dar ejemplo, y por supuesto apoyar no sólo a los entes de control y a las veedurías ciudadanas, sino fortalecer la participación y por supuesto revisar todo lo que tenga que ver con enriquecimiento ilícito. Se deben castigar los corruptos. Poco a poco van saliendo los protagonistas y las verdades y eso se ha visto en todo el país.

Entonces me pregunto ¿Cómo inculcar valores a un pueblo donde sus defensores son más amigos de los corruptos de turno que de la misma comunidad? ¿Será posible que algún día la gente del común se sienta representada? Porque al fin y al cabo el dinero con el que se pagan los impuestos va en buena parte a pagar sus salarios.

No puede hacer mucho la educación pública si en las aulas de clase se inculcan valores a los estudiantes y al salir de ellas se encuentran con que sus representantes están en las primeras páginas de los medios no con las mejores noticias sino señalados por mala gestión.

Los gremios, las universidades, los medios de comunicación y la sociedad civil tiene el deber de seguir generando y apoyando campañas en mejora de la democracia; pero tal como su nombre lo indica una democracia participativa en la que los ciudadanos tengan una mayor participación en la toma de decisiones de carácter público.

La participación fomenta la transparencia en la toma de decisiones e involucra a la sociedad en el proceso político. Los casos de corrupción suelen aparecer en los actores que nos representan, pues algunos políticos anteponen intereses particulares frente al bien común, llegando muchas veces a perjudicar a una comunidad que en teoría debe defender.

Ejemplos muchos: vías que favorecen tierras de propiedad de familiares o amigos cercanos de quienes de alguna forma pasan el proyecto y algún dinero a quienes toman las decisiones sin priorizar otras vías que seguramente en ese momento beneficiarían a más personas. Es fácil detectarlos, pues los buenos proyectos, deben traer más desarrollo social y prosperidad a sus habitantes.

Entonces no esperemos a llegar al tope.

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